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Asunto:
“Las sentencias son de cumplimiento
obligatorio para el Estado condenado, y
no pueden ser recurridas.”

Manu Mediavilla
Colaborador de Amnistía Internacional

 

El Consejo de Europa, creado el 5 de mayo de 1949, adopta el 4 de noviembre de 1950 el Convenio Europeo de Derechos Humanos, que entra en vigor el 3 de septiembre de 1953. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos se reúne por primera vez del 23 al 28 de febrero de 1959, y dicta su primera sentencia el 14 de noviembre de 1960. Posteriormente, el 1 de noviembre de 1998 entra en vigor el Protocolo nº 11, el cual crea el Nuevo Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con carácter permanente. Finalmente, el 1 de junio de 2010 lo hace el Protocolo nº 14, el cual trata de garantizar su eficacia a largo plazo.[1]

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ―también conocido como "Tribunal de Estrasburgo"― es la Magistratura destinada a supervisar que los Estados Partes cumplan con los tratados europeos sobre derechos humanos y sus protocolos adicionales, asimismo enjuicia bajo determinadas circunstancias, las posibles violaciones de los derechos humanos previamente reconocidos en el Convenio Europeo de Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (CEDH) en sus Protocolos por parte de los Estados firmantes de dicho acuerd.[2]

Es importante mencionar que el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, en vigor desde 1950, es el principal tratado supervisado por el Tribunal: expone los diversos derechos, libertades civiles y políticas que los Estados europeos aseguran garantizar a los ciudadanos bajo su jurisdicción[3]

Dentro de las funciones del Tribunal Europeo está emitir dictámenes contra los Estados miembros del Consejo de Europa por presuntas violaciones de los tratados europeos sobre derechos humanos, pudiendo presentar denuncias tanto los particulares como otros Estados participantes. También conoce aquellos casos donde el particular no ha recibido una compensación adecuada por la violación de alguno de sus derechos en los tribunales de su país o no ha podido acceder al sistema nacional de justicia. Por otro lado, de igual forma ejerce la función de asesor, la cual le permite elaborar opiniones consultivas.[4]

Respecto al procedimiento para presentar una denuncia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, cualquier Estado miembro o particular puede presentarla alegando la infracción de alguno de los derechos del Convenio por un Estado Parte.[5]

Para demandar deben cumplirse ciertos criterios:

  • Ser víctima de la violación de uno o más artículos del Convenio.
  • Haber intentado previamente buscar una solución por todos los medios posibles en el país de origen antes de dirigirse al Tribunal. Jurídicamente, a esto se le llama principio de definitividad.
  • Realizar cualquier demanda durante los seis meses siguientes a la conclusión de cualquier procedimiento judicial que la víctima pueda haber realizado en su país, y pueda haberle proporcionado algún tipo de compensación, o en el caso de no existir tales procedimientos, en los seis meses siguientes al evento causante de la demanda.

En la actualidad, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos recibe cada año más de cincuenta mil demandas, un notable éxito con fundamento en la repercusión de sus sentencias y el creciente conocimiento ciudadano de su trabajo. Desde la fecha de su creación, ha examinado más de 712,600 demandas y dictado 19,565 sentencias. Los principales destinatarios han sido Turquía (16,70%), Italia (12,01%) y Rusia (9,95%).[6]