“Desde la distancia, los ecosistemas de montaña parecen sólidos, inmutables y resistentes, con paisajes que parecen atemporales. Sin embargo, el cambio climático está teniendo importantes impactos en la vulnerabilidad de los ecosistemas de montaña y los pueblos de montaña.”[1]
Dr. Cristiana Paşca Palmer
Secretaria Ejecutiva de la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica.
2017

El Día Internacional de las Montañas se evoca cada 11 de diciembre, en virtud de la resolución A/RES/57/245 con fecha 20 de diciembre de 2002, emitida por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo de alentar a la comunidad internacional a que organice actos a todos los niveles ese día para resaltar la importancia del desarrollo sostenible de las montañas.[2]

Casi mil millones de personas viven en zonas montañosas, y más de la mitad de la población del planeta depende de las montañas debido a que ofrecen agua dulce, energía y alimentos. Sin embargo, las montañas están amenazadas por el cambio climático, la degradación de los suelos, la sobreexplotación y los desastres naturales, con consecuencias potencialmente devastadoras y de largo alcance, tanto para las comunidades de montaña como para el resto del mundo. [3]

Datos relevantes es el hecho que, las montañas aportan entre el 60 y el 80 por ciento de todos los recursos de agua dulce de la Tierra, de igual forma las montañas albergan el 25 por ciento de la biodiversidad terrestre y el 28 por ciento de los bosques del planeta y finalmente las montañas cubren el 22 por ciento de la superficie terrestre del planeta. [4]

“Las montañas son importantes para los jóvenes”, es el tema de este año 2019, debido a que, los jóvenes son los protagonistas de los cambios futuros y también los líderes del mañana. Son guardianes de las montañas y de sus recursos naturales, que están siendo amenazadas por el cambio climático. [5]

De igual manera es una oportunidad para educar a los niños sobre el papel que juegan las montañas en el apoyo a mil millones de personas viviendo en las montañas y en los valles proporcionando agua dulce, energía limpia, la comida y recreación.[6]

Conforme a lo anterior, dentro de la Agenda 2030 podemos encontrar objetivos que se centran en el impacto de la gestión sostenible de los recursos naturales en el desarrollo social y económico y la necesidad vital de conservar y utilizar de forma sostenible los recursos de agua dulce, bosques, montañas y tierras secas, y la protección de la biodiversidad, los ecosistemas y la vida silvestre, como lo es el:

  • Objetivo 15, que establece la necesidad de proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de manera sostenible, combatir la desertificación y detener e invertir la degradación de la tierra y detener la pérdida de biodiversidad.[7]
  • Objetivo 6, meta 6.6: Proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos.[8]