prometimos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible,
exigirá un continuo esfuerzo de colaboración. Las Naciones
Unidas, los Gobiernos, la sociedad civil y otros asociados
han venido trabajando de consuno para ampliar el acceso a
los servicios de salud y poner coto a los nuevos casos de
infección por el VIH”.
António Guterres
Secretario General de las Naciones Unidas
2019
La Asamblea General de las Naciones Unidas ―mediante su resolución A/RES/43/15― asumió y aceptó la decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que, tras la Cumbre Mundial de Ministros de Salud de 1988, declaró a partir de ese año al 1° de diciembre como el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA[1] . Su conmemoración anual significa la oportunidad para apoyar a aquellas personas involucradas en la lucha contra el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), y asimismo lograr una mejor comprensión de la enfermedad que esta causa, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) como un problema de salud pública en todo el mundo,[2] cuya atención debe ser integral y global. Por eso, en 2020 la conmemoración tendrá por lema: “Solidaridad mundial, responsabilidad compartida”.
El descubrimiento del SIDA fue en 1981, y de su causa, el VIH, en 1983. A partir de ese momento, luchar contra este síndrome ha abarcado dos espacios principales: el de la investigación médica, y el de la discriminación y los prejuicios sociales. Ambos polos han sido igual de arduos, pero mucho se ha avanzado en ellos.
En principio, el VIH suele contagiarse por vía sanguínea, sobre todo por tener con una persona infectada relaciones sexuales vaginales, anales u orales sin protección, pero también a través de intercambiar o utilizar agujas contaminadas. Además, una madre embarazada puede trasmitirlo al feto. El principal problema es que ataca a las células del sistema inmunológico, alterando o anulando su función: es decir, dejan de defender y proteger al organismo, y este se va debilitando y enfermando progresivamente, hasta llegar a morir. Se dice que una persona tiene SIDA cuando la infección del VIH ya ha causado cierto tipo de deterioro: uno puede ser portador del virus, pero aún no tener el síndrome .[3]
Aunque el VIH aún no tiene cura, hay diversos medicamentos y tratamientos para contrarrestar sus efectos. En este sentido, el tratamiento estándar para aquellas personas con VIH consiste en combinar al menos tres fármacos antirretrovirales diferentes. Este tratamiento antirretrovírico de combinación evita la multiplicación del VIH, e incluso puede hacerlo desaparecer de la sangre, permitiendo la recuperación del sistema inmunológico de la persona y, en consecuencia, superar las infecciones y evitar el desarrollo del SIDA. La OMS recomienda a adultos y adolescentes portadores de VIH este tratamiento, consistente, precisamos, en dos inhibidores nucleosídicos de la retrotranscriptasa (INRI), más un inhibidor no nucleósido de la transcriptasa inversa o un inhibidor de la integrasa y el tratamiento antirretrovírico de segunda línea para adultos, el cual consiste en dos INRI más un inhibidor de la proteasa potenciado con ritonavir .[4]
A la vez, hay una serie de recomendaciones preventivas, para evitar el contagio. Entre estos diversos métodos para reducir el riesgo de infección por el VIH y aumentar la protección están, por ejemplo :[5]
- Uso de preservativos masculinos y femeninos;
- Utilización de medicamentos antirretrovíricos como profilaxis previa a la exposición (PPrE);
- Circuncisión médica masculina voluntaria (CMMV);
- Reducción del número de parejas sexuales;
- Uso de agujas y jeringas esterilizadas.
Según datos de la misma OMS, a mediados de 2017 había en el mundo 20,9 millones de personas obteniendo terapia antirretrovírica. Sin embargo, las cifras internacionales de un año antes, 2016, señalan que sólo el 53% de los 36,7 millones de personas viviendo con VIH estaba recibiendo el tratamiento. En contraste hacia lo positivo, es importante destacar el gran avance en la prevención y eliminación de la transmisión de la madre al niño, y en la supervivencia de las madres. En 2016, aproximadamente ocho de cada diez embarazadas con VIH ―un total de 1,1 millones de mujeres― recibieron antirretrovirales .[6]
Por otro lado, en estadísticas recientes de ONUSIDA encontramos:
- 38 millones de personas estaban viviendo con el VIH;
- 1,8 millones de personas se infectaron con el VIH en 2019;
- 690 mil de personas murieron por enfermedades relacionadas con el sida (2019)
Así, esta agencia de la ONU especializada en SIDA trabaja para: acabar con las nuevas infecciones por el VIH; garantizar, a todas las personas que viven con este virus, acceso al tratamiento; proteger y fomentar los derechos humanos, y recabar datos que sirvan de base para la toma de decisiones .[7]
Aunado al tema, en el número 3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se hace un llamado a “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”. Conforme a esto, los Estados Miembros de las Naciones Unidas se han comprometido para 2030 a no excluir a persona alguna y poner fin a las epidemias del SIDA, la tuberculosis, la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas, y combatir la hepatitis, las enfermedades transmitidas por el agua y otros desórdenes transmisibles .[8]
[1] https://undocs.org/es/A/RES/43/15
[2] https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=12676:world-aids-day&Itemid=42217&lang=es
[3] https://www.who.int/features/qa/71/es/
[4] https://www.unaids.org/es/topic/treatment
[5] https://www.unaids.org/es/topic/prevention
[6] https://www.who.int/features/factfiles/hiv/es/
[7] https://www.unaids.org/es
[8] https://www.undp.org/content/undp/es/home/sustainable-development-goals/goal-3-good-health-and-well-being.html




