“Actuar rápidamente ante los primeros indicios e invertir en
la prevención temprana puede salvar vidas e impedir los
intentos de destruir grupos vulnerables, en su totalidad o
en parte. Promoviendo una cultura de paz y no violencia
que entrañe el respeto de la diversidad y la no
discriminación, podemos forjar sociedades resilientes
al riesgo de genocidio”.

António Guterres
Secretario General de las Naciones Unidas
2019

 

El 11 de septiembre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas ―mediante su resolución A/RES/69/323― declaró el 9 de diciembre de cada año Día Internacional para la Conmemoración y Dignificación de las Víctimas del Crimen de Genocidio y para la Prevención de ese Crimen. [1]La fecha fue elegida en conmemoración del aniversario de la adopción de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, aprobada en 1948. Dentro de sus objetivos encontramos poder crear conciencia sobre el tema y la lucha y prevención de este crimen, así como conmemorar y honrar a sus víctimas .[2]

El genocidio es un crimen perseguido por el derecho internacional, debido a esto se creó la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio antes mencionada, en cuyo artículo 2 se tipifica al genocidio como: cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial, o religioso, como tal :[3]

  1. Matanza de miembros del grupo;
  2. Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
  3. Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
  4. Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
  5. Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.

Para poder prevenir el genocidio es necesario entender sus causas fundamentales. Este delito tiende a ocurrir en sociedades con divisiones internas, con diversos grupos nacionales, raciales, étnicos o religiosos. El origen del conflicto no son las propias diferencias de identidad, reales o percibidas, sino sus consecuencias en cuanto al acceso al poder y a la riqueza, a los servicios y recursos, al empleo, a las oportunidades de desarrollo, a la ciudadanía y al disfrute de los derechos y libertades fundamentales . [4]

Conforme a lo anterior, se ha establecido una estrategia insistiendo en la prevención y basada en tres 3 pilares de responsabilidad y acción, estipulados en el “Documento Final de la Cumbre”, y formulados en el informe del Secretario General de 2009 ―Hacer Efectiva la Responsabilidad de Proteger―, y son los siguientes :[5]

  1. Primer pilar: La responsabilidad de proteger que incumbe al Estado;
  2. Segundo pilar: Asistencia internacional y formación de capacidad;
  3. Tercer pilar: Respuesta oportuna y decisiva.
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