En todo el mundo, los jóvenes se enfrentan a desigualdades en el ámbito de la educación. Sin embargo, también son actores clave de la transformación de la educación que reivindicamos. Sus ideas y su espíritu innovador deben tenerse en cuenta para alcanzar nuestros objetivos comunes definidos en la Agenda 2030, que es nuestra mejor oportunidad para construir sociedades más inclusivas y justas
Audrey Azoulay
Directora General de la UNESCO
2019
El 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución A/RES/54/120, siguiendo las recomendaciones de la Conferencia Mundial de Ministros de la Juventud de 1996 declaró el 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud.[1].
Aunado a lo anterior, en 1985, Naciones Unidas celebró el primer Año Internacional de la Juventud. Al cumplirse el décimo aniversario, la Asamblea General aprobó en su resolución 50/81 del 14 de diciembre de 1995 y ampliada por la A/RES/62/126 del 18 de diciembre de 2007, el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes[2].
Este programa cuenta con las siguientes 15 esferas prioritarias: la educación; el empleo; el hambre y la pobreza; la salud; el medio ambiente; el uso indebido de drogas; la delincuencia juvenil; las actividades recreativas; las niñas y las jóvenes; la plena y efectiva participación de los jóvenes en la vida de la sociedad y en la adopción de decisiones; la globalización; la tecnología de la información y las comunicaciones; el VIH/SIDA; los jóvenes y los conflictos armados y; las cuestiones intergeneracionales[3].
Hoy en día existen en el mundo 1800 millones de jóvenes entre los 10 y 24 años de edad. Siendo la población juvenil la más grande de la historia. Sin embargo, más de la mitad de los niños y adolescentes de entre 6 y 14 años no saben leer o no tienen conocimiento básico de matemáticas, a pesar de que la mayoría de ellos asiste a la escuela[4].
Es importante tomar en cuenta que los jóvenes son considerados agentes de cambio y progreso cuando están educados y capacitados para participar en la toma de decisiones. Sin embargo, en todo el mundo, un gran número de jóvenes todavía se quedan atrás. Recibiendo educación de baja calidad y encuentran pocas oportunidades de trabajo. Tienen dificultades para acceder a información y servicios básicos de salud sexual y reproductiva. De modo que sin estas herramientas, los jóvenes, especialmente las mujeres jóvenes, actualmente se encuentran luchando contra la pobreza, el embarazo temprano, la enfermedad y otros desafíos[5].
En México, se destaca el Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve), ya que en concordancia al eje de Bienestar del Programa Nacional de Juventud (Projuventud) 2014-2018, a la meta “México en Paz” del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2013-2018, y al objetivo de “Paz y Justicia” de la Agenda 2030, Imjuve desarrolla acciones para este sector[6].
Por otro lado, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), a través del Programa sobre asuntos de la Niñez y la Familia, lleva a cabo diversas tareas para promover entre los jóvenes el conocimiento de sus derechos humanos. Entre estas acciones, se encuentra la Campaña Nacional por el Derecho de los Jóvenes a una Vida Libre de Violencia; así como la Campaña Nacional para abatir y eliminar la Violencia Escolar[7].
[1] https://undocs.org/es/A/RES/54/120
[2] https://www.un.org/es/events/youthday/background.shtml
[3] https://www.un.org/esa/socdev/documents/youth/publications/wpay2010SP.pdf
[4] https://www.un.org/es/events/youthday/index.shtml
[5] https://www.unfpa.org/es/events/d%C3%ADa-internacional-de-la-juventud-0
[6] https://www.gob.mx/imjuve/prensa/dia-internacional-de-la-juventud-121296
[7] https://www.cndh.org.mx/Campañas




