"Otero fue el que ideó el proyecto a la defensa de los derechos y garantías de los ciudadanos ante la autoridad. Así surgió la formulación del Juicio de Amparo, mismo que fue incorporado a la Constitución en 1857 y posteriormente apareció en la Constitución de 1917."
Marco Antonio González Mora
Secretario de la División de Estudios Jurídicos del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH)
2017
 

Mariano Otero nació en Guadalajara el 4 de febrero de 1817, y falleció en la Ciudad de México el 31 de mayo de 1850. Obtuvo el título de abogado ante el Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco, previo juramento en el que adquirió un triple compromiso, según las reglas de su tiempo: no reconocería otra religión que la católica y defendería “la pureza de la inmaculada Concepción”, observaría los códigos constitucionales, y se desempeñaría “bien y fielmente en el ejercicio de abogado”[1]

Otero realizó biografías, efemérides y fue un escritor asiduo que se destacó por intercambiar impresiones con personajes como el doctor José María Luis Mora, Melchor Ocampo, Mariano Paredes y Arrillaga, Jesús López Portillo y Serrano, Pedro Támez, Antonio de Portugal, José María Lafragua, Joaquín Angulo, Octaviano Muñoz Ledo, Guillermo Prieto, Manuel Covarrubias y otros actores políticos de la época, donde el tema principal era México, su situación y propuestas para mejorarlo en sus diversos ámbitos[2].

Asimismo, Otero realizó colaboraciones en los periódicos Siglo XIX (junto a Juan Nepomuceno Cumplido) y El Gallo Pitagórico en los que expresó sus ideas, incluyendo su propuesta de Constitución para la República.

El 3 de mayo de 1843 fue detenido -junto con Mariano Riva Palacio y José María Lafragua-, acusado de promover una revolución. Debido a las irregularidades presentadas durante el proceso, ideó la defensa de los derechos y garantías de los ciudadanos ante la autoridad, a través del Juicio de Amparo. Conforme a lo anterior el Juicio de Amparo es una de las principales aportaciones que el jalisciense Mariano Otero Mestas hizo al Derecho mexicano, debido a que es una protección que pueden tener las personas ante los abusos o actos arbitrarios de la autoridad, lo cual contribuye a que se mantenga la legalidad[3].

La importancia de Mariano Otero en el Derecho mexicano es reconocida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que ostenta en el vestíbulo principal del edificio que la alberga esculturas y pinturas en honor al jurista jalisciense, quien se graduó de la Universidad de Guadalajara en 1835[4].

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